Te llevaré rosas negras, las que simbolizan el amor eterno.
Les quitaré las espinas para que me recuerdes con la dulzura que guarda su perfume; un perfume que no traiciona ni infecta, que llega hasta tu corazón amoroso sin cortes ni pinchazos.
Aunque todavía no pueda llevártelas, porque aún no es tu santo, me propongo hacer un ramo que esté a tu altura.
Lo dejaré en tu descanso cuando llegue el día, y mientras tanto, ámame como lo haces: con esa locura de amor desenfadado, ligera, con la gracia de un caballero entusiasmado por su dama perfecta.
Y no me regales rosas tú, que prefiero los claveles rojos. Porque entre una rosa y un clavel habitan los polos opuestos, esos que se atraen desde el amanecer, como tú y yo, unidos por un amor que no necesita más promesa que seguir floreciendo cada día.
@Dama de las Algas
España 7 julio del 2026
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