NO ME OLVIDES NUNCA
Todo ha quedado en ruinas, sin visión.
Los fantasmas del iris se llevan la mirada
en un sepulcro diáfano, mundo arriba.
Puedo fingir que nada ha sucedido,
si solo hay poesía para espantar demonios
-¿Acaso queda cielo?-.
Las aves vuelan libres, unidas como el mar.
Las aves vuelan aves,
profundidad, refugios.
En el rocío braman la pluma y el tintero.
Forman olas abstractas.
Una mujer navega y es la efigie
de las embarcaciones, la piedra, y de los dioses,
y es un soplo de tierra en todas las derivas.
Su propio nombre inspira,
aflora entre las huellas que no pueden borrarse,
y ella baila en la luz sin proyectar su sombra.
Donde crece la hiedra…
Yo la busco.
Donde escribo me dice…
“No me olvides nunca.”