Hay una historia esperando a ser escrita entre tus rizos y mis rizos.
Una voz poética aguarda para entonar el soplo del viento despeinando nuestras melenas de espuma.
Quizá fragmentos de relato eterno o un efímero ojalá que se nos deslizó entre los dedos.
Hay un nudo invisible entre tu distancia y la mía, uno que amarra sin poseer a la sombra de una espera que nada espera.
Aquí donde estás sin estar, allá donde voy sin llegar, se respira el cálido aire de la pequeña llama que ninguna supo apagar.
En esta nada atiborrada de caricias, quedó suspendida la sobriedad de ponerlo todo en manos del destino.
Un limbo voluntario en el que no te espero y no me esperas, mientras la lejanía sigue pareciendo un lugar de encuentro.