El amor se calló y ya no quiso hablar; y se mudó a un lugar donde no tuvo voz.
El amor no miró y se fue a caminar;
Caminó sin parar y ya nunca volvió.
El amor que calló fue por no llorar;
Fue por no lastimar a quien tanto amó.
El amor se durmió y no pudo soñar;
Pues en ese lugar, nadie le acompañó.
Y el amor, al despertar, nunca más sonrió.
Y lloró sin parar, y nunca más paró.
Sin embargo, el amor, aprendió a perdonar;
Pues no pudo olvidar, a quien tanto amó.