He de saber si mi alma te acompaña
a los lugares donde tu cuerpo vaya;
si la mínima terquedad de mi voz
resuena cerca de tu caracol.
He de saber si mi voz te acompaña;
a lo hondo del café,
recorriendo las páginas de un libro
o simplemente, cuando añoras:
los latidos de mi corazón,
la sangre de tu sangre,
la ceniza de este cigarro
como clavel descansando en tu mano.