Del atardecer a tus ojos
Del cielo a tu boca
Del oro a tu risa cristalizada en esta hora.
Traslúcida en las nubes
En las estrellas moribundas
Cuando tu nombre resuena en las noches modestas y puras
Cuando los astros vienen a visitar en la luna.
Tu voz de fuego
Tu sonrisa de espejo y cristal
Esos firmamentos enteros que tú nunca te cansas de trazar.