Tomaré como castigo
las dudas que me hacen ser
cobarde, por no luchar
por no quererme enfrentar
a muerte con mi enemigo,
hasta hacerlo perecer.
Y con miedo esconderé
mi cuerpo a tantos roces
mi alma, que sufre golpes
en el muro del olvido,
y cobarde y escondido
seré sordo para esas voces.
Porque la fuerza me deja
el valor, no está conmigo
porque el miedo me ha tenido
acorralado y sin fuerzas.
Sufro y lloro mi castigo
por aguantar penitencias
que otros tantos, con destreza
me impusieron sin pedirlo,
soy cobarde y soy sumiso
y lo acepto en obediencia.
Pago el precio de injusticias
y el pecado consentido
de cargar, culpas ajenas
y me cobro con las risas
que otros dan, por darles pena
y con dolor, me martirizan.
Porque la fuerza que tengo
y el valor, no lo merezco
porque de miedo perezco
cuando voy o cuando vengo.
Cobarde me llaman de lejos
escondido tras la puerta
por rechazar, esa fuerza
de violencia que no quiero,
estas son duras condenas
y grilletes que soporto
por ser servo, de m miedo.