D.G. Falls

La Aguja.

Que artística es su forma.
Porque es y no es, tan maleable su concepto.
Tanto que hacer, tanto que crear.

Luces centelleantes que obedecen una fuerza,
que se expande, que se transforma y evoluciona.
Girando en vastas órbitas
que no abandonan su corazón pujante, cálido.
Y aunque no palpita, da vida a miles de cuerpos.

Al fin veo la aguja que entrelazó los hilos,
y no es el tiempo.
Es la energía.

Que brilla y explota incontables veces sobre su eje,
y que no se sale de sus dominios.
Así es el universo:
una liberación del alma,
una deshidratación de fuerza.
Que cuando deje de estirarse, volverá a contraerse.