Extrañamente empecé a soñar contigo,
en mis pensamientos apareces sin un previo avisó.
La angustia en mi pecho se siembra,
es el temor, de lo que siento o puedo llegar a sentir.
Pues...
tu mirada en mi mente se plasmó,
tus ojos, ahora son el boceto de mi inspiración.
Tu caminar, lo grabé sigilosamente,
cómo un eco dulce y persistente.
Sin querer en mis sueños te encuentro,
en las sombras tu rostro es lo único que veo.
El miedo a lo desconocido me invade,
el miedo a este raro sentimiento que no se evade.
En el silencio, tu imagen persiste,
un eco suave que no desiste.
Temo a ese fuego que puede nacer,
al latido que no logró vencer.
Y aunque el miedo me dice que retroceda,
mi corazón se niega a perder esa mirada..
tu mirada, que de la noche a la mañana,
se volvió en la luz que mi alma anhelaba.
`No quiero sentir algo, me niego a hacerlo.`
Me niego a sentir algo, lo juro y lo repito,
pero en mi pecho el fuego ya se ha encendido.
Intenté controlarlo con toda mi razón,
más es un huracán que arrasa toda emoción.
Batalló contra este torbellino,
pero la lucha se empieza a desvanecer.
Los sentimientos se hacen más claros,
y el corazón late con un ritmo ingrato.
Me rindo ante lo que no quise aceptar,
ya no voy a negarlo, no voy a seguir luchando
contra todo lo que ahora estoy sintiendo.
_Extrañamente he empezado a soñar contigo_
_y en este verso lo confieso,_
_este verso es mi único y gran testigo,_
_este verso es mi declaración en silencio._