Mi habitación
Nací otra.
Cada mañana es nueva;
todo emociona.
Aquí siempre sale el sol.
Las flores permanecen vivas
y la lluvia llega de noche.
Me baño bajo ella,
cantando, bailando y riendo,
como quien ya no le teme al agua.
Ya no corro; camino.
Ya no hay prisa.
Conozco la calma.
Mi habitación dejó de tener paredes;
ahora es cualquier lugar donde habite mi paz.
Descubrí que el hogar nunca fue un sitio,
sino la versión de mí
que, después de perderse,
por fin aprendió a quedarse.
El lugar más bonito en el que he vivido ha sido volver a mí