La plaza
se llenó de
palomas.
El hombre
quieto
miraba
el horizonte.
El silencio
se interrumpió.
Un niño,
en la fuente,
tiró una
moneda de
la suerte.
Despertó en
él su niñez,
como tenía
la ilusión
de también,
jugar,
con tan poco,
disfrutar
el momento.
(rosi12)