Elias Castellano

A PARTIR DE AHÍ

 

 

¿Por qué metemos siempre 

el dedo en nuestra yaga

y buscamos hurgando

consolación amarga?

 

Cuando algo está muriendo,

se muere, y muerto para siempre queda.

Y ya puedes quemarte las pestañas.

Puedes deambular por las veredas,

o te puedes condenar a pan y agua

en una oscura cueva.

¡Jamás torna a este mundo

lo que la muerte lleva!

 

Es triste, pero es cierto,

lo canta la evidencia,

y la evidencia engaña 

solo a las mentes ciegas.