TRONCO SECO
Tronco seco, por mil soles
blanqueado de nostalgia,
pintado de luna
en noches fantasmales.
Altivo y vigilante,
cegada la mirada
de tantos horizontes ignorados.
Trae la brisa, allá de mar adentro,
rumores de llanto
y de risas y canciones,
y verdes susurros
de hojas ya olvidadas,
de olor espeso,
de techos arbolados,
de senderos torturados
por pasos en amargura apresados.
La roca, tu sustento,
te negó, mezquina, el alimento,
y diste tu alma —savia amarga—
a los ásperos y silbantes vientos
y a furiosas olas hambrientas.