Los poemas no exigen sus impuestos
a los ojos que sufren cataratas.
La verdad lleva ruedas de repuestos
y el valor huye antes que las ratas.
La mentira se rige por los gestos
ante espejos que omiten las erratas.
Los abstemios se sienten indispuestos
cuando salen del bar a cuatro patas.
Sobre el velo del mar me identifico
y en sus aguas escribo mis relatos
mientras seco las gotas que salpico.
Le renuevo a las olas los contratos
con el verso final que te dedico:
en tu orilla firmé autorretratos.