Recuerdo una cabaña sin madera,
Oh piedra, colonial arquitectura
sublime, de medianoche el recuadro,
así, como arca de la tierra.
Fecunda, un infinito extático,
recorriste el intrínseco poblado de mis tentaciones,
al tiempo que el aire pesaba,
no sé cómo, pero el peso era galope in crescendo,
cómo era el galope;
oyendo entristecido, el frío invierno lo reveló.
Mientras, como duodécima nostalgia;
ante febrero
confundió la lluvia,
esa lluvia de la tarde,
de toda la tarde,
oscura tarde de la tarde.