Pueblo que has sufrido tanto.
Levantan en sus hombros rocas macizas,
como las trabajadoras hormigas cargan gigantes,
amado pueblo en Venezuela
gente de fuerte sien y mirada robusta,
Sin embargo hoy lloramos
por sus ojos con brillo salado,
la aflicción hoy habita en el alma.
No quiero que se quiebren,
me dice el pensamiento,
pero sé que el corazón se lamenta,
y por eso hoy me quiebro aquí...
abatido en mi espíritu roto.
En el silencio del Santuario de Dios medito,
íntimamente con mi abba Padre,
a los malos les va bien, lo dice la misma palabra del Señor,
y el pueblo sufre calamidad con la espalda reventada,
pero al culpable le espera el rigor de la ira,
así que hay que dejar de ensañarse en esas cosas,
para que el corazón sane de tanta dolencia.
Aquí hay sabiduría pueblo de mi pecho,
Consejo y guía es ir de la mano del Señor,
en esta tierra se vive bien
con Cristo y su señorío exclusivo,
allí estará la fortaleza para renacer,
bajo el bautismo de la fe.
El Señor es bondadoso y acoge a quien lo busca,
el no cierra sus poderosas alas a nadie,
no a sus huérfanos y viudas,
así que cuiden de ellos gente de Venezuela,
acojan en sus moradas al necesitado,
llenen de agua la cantinflora del sediento,
tengan misericordia hoy hasta del preso,
sean misericordiosos porque Dios es misericordioso,
y los ama como para haber derramado sangre en la cruz.
Apóyense entre ustedes noblemente,
no dirijan por si mismos sus pasos,
quien enderece su andar sea Jesús.
Les irá bien si dejan de poner fe en este mundo,
pero siempre reciban con amor la solidaridad,
reconstruyan sus moradas no solo con sus manos;
sino con el Señor en cada roca, en cada abrazo,
en cada consuelo y cada anhelo,
y que su amor dure hasta el regreso de Jesucristo.