Tú eres el blanco de la pureza
Yo soy el negro de la maldad.
Tú eres la buena, madre Teresa,
Yo soy el malo, vil satanás.
Amo y señor de la vileza,
Que goza horrores haciendo el mal.
Tu ser deslumbra por tus virtudes.
Yo soy engendro de satanás.
Estamos juntos por tu grandeza
Unidos vamos siempre los dos
Que, sin mezclarnos, Agua y aceite
Es nuestra unión, una obra de Dios.