La vida florece en un rincón del alma,
como florece un lirio en el espejo de agua que la lluvia regala,
renace en tu sonrisa,
en las imaginaciones de los niños que anhelan un mañana distinto.
La vida retoza entre nosotros,
se nutre de ti, de mí,
de cada pensamiento que de tu alma a tu mente
esparce señales de humo escondiendo un \"te quiero\"
que percibo en el viento.
La vida florece cada día,
solo para escaparse a otras latitudes,
volando hacia galaxias donde no existe el llanto,
conquistando otra vida,
que un día nos reglaron desde una vieja cruz.
Un día regresamos sin querer a lo vivido,
entre los pies descalzos
el polvo del camino maquilla la existencia
que se va marchitando lentamente en el tiempo.
Los pétalos se caen,
la vida florecida en los inviernos pasados
encaneció de pronto, ralentizó sus pasos,
dejó una perla negra abandonada en el césped
y se abrazó al pasado para no llorar.
Hoy, escribo desde un rincón del olvido,
la aurora de los sueños siempre lee mis versos.
Siempre hay flores nuevas en mi jardín de sueños.
siempre hay fragancia de ti en cada mañana,
pues tu recuerdo no quiso despedirse.