Te busco en mis sueños
como si fuera el único lugar, amor…
donde el fuego de tu silencio
ya no quema.
Me recreo en cada una de tus cartas
embobado con tu imagen
en esa blanca transparencia
y así, recostado en tu recuerdo…
escucho tus palabras
paseando entre pasajes que me nombran.
Siento como la ilusión se sostiene
respirando de ti
arraigada entre tus versos
—mi hacedora—
y aunque a veces la golpean
hasta que el sueño despierta
yo navego tranquilo entre tus dudas..
Pues nunca dejó de ser real
la verdad de lo que siento
y aquellas cosas que he robado de tu olvido
las olvido cada vez que yo te pienso
porque quiero decirte, mi amor…
que aunque el mundo no se acuerde
tú ya habitas en mí
y por eso escucho tu nombre
en cada silencio.