Cuando quieras entrar,
verás la puerta abierta.
Ah, y revisa el buzón
por si hay alguna carta.
Jugaremos a que llueve
y a que te escamparás
en mis cortinas.
Y no traigas dalias,
porque ya tengo anturios.
Cuando quieras llegar
ojalá de verdad...
llueva.
L.G.