No va de aceite de oliva,
aunque parezca, el poema,
de un recuerdo surge el tema,
permitan que lo describa.
Un personaje famoso,
coetáneo de mi abuelo,
que fue maestro en mi pueblo,
solía ser generoso
con los favores sexuales,
incluso fuera de casa,
como, quizá, a veces pasa
por excesos hormonales.
Enterada una vecina,
por ayudar o joder,
se lo contó a su mujer,
que respondió a la cotilla
con la cita conocida
de “Bendita la aceitera
que da pa’ casa y pa’ fuera”,
que la dejó sorprendida.
© Xabier Abando, 05/07/2026