cuento.
Llegaste a mi vida
un día de invierno,
el sol ya caía,
el frío era intenso.
A cuadras de casa
justo en una esquina,
allí te encontrabas
sin saber qué harías.
Tu rostro asustado
junto a aquel portal,
tu cuerpo temblando
meta tiritar.
Me detuve en frente
y te acaricié,
suave y lentamente
pensando qué hacer.
Tus ojitos tristes,
con miedo quizá,
hasta que entendiste
que no te haría mal.
De poquito a poco
fuiste relajando,
y con sutil modo
te ibas acercando.
Lamiste mi mano
en son de confianza,
luego caminamos
con rumbo a la casa.
Eras vagabundo
te gustaba andar,
conocer el mundo
de aquí para allá.
Mas, hiciste un alto
en tu caminar,
y así ha sido cuando
te supe encontrar.
Fuimos muy amigos
desde aquel entonces,
yo te he dado abrigo
y tú ese gran noble...
Bello corazón
de gran sentimiento,
que me acompañó
haciendo silencio.
Pasaron lo años,
ibas y venías,
y un día has marchado
con viaje de ida.
Ya no retornaste
pero estás en mi,
porque tú eres parte
de éste, mi existir!
Luis A.Prieto
3/07/2026
15:34 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
**
*