Me gusta apreciar tu mirar,
tu voz y modo de caminar,
de ti me he enamorado,
me bastó tu saludar.
Te observo constantemente,
admiro tu seriedad,
tu gran presencia imponente,
y educación sin igual.
Al saludarte sonrío,
me sale muy natural,
parece bastante mutuo,
al nuestras miradas cruzar.
Tienes un nombre bonito,
que invita a soñar despierto,
y tu apellido resuena,
como un eco en otro puerto.
¿Será que me enamoré?,
¿o me estoy enamorando?
Ya pedí en mis oraciones,
que tú igual me estés pensando.