Eduardo Villacal (seudónimo)

La olvidé tantas veces

La olvidé tantas veces
que terminé aprendiendo de memoria
el camino de su regreso.

Al principio fue apenas un nombre
demorándose en la voz.
Después, el verde obstinado
de unos ojos
que ya habían dejado de ser suyos.
Un día dejó de regresar.

Y se quedó esa mujer
que el recuerdo fue armando
con los restos de todas las que perdí
y que camina descalza
en la orilla del olvido.