hugo ivan cruz rosas

Transparéntate, hazte viento, roca, orúgate… Descubre tu piel, anfíbiate en la tarde dulce que te insecta. Menea la sustancia montañosa que te hace retoño de flor de cacao, amíbate mientras paso a paso te termita esta luz incandescente que te vuelve un punto en este tiempo, tiempo en que te niegas a ser otra cosa: luciernágate, lampréate, sangüijuélate. Osifica tu intestino, hormígate como lo hace el canto. Rinocerontéate con el color de la Vía Láctea… Respírate, engullete, vomita, defeca el nombre que quieras darte: así nacen los cúmulos de estrellas. Desprecia tu imagen en el reflejo de las patas desmembradas, hazte menos que nada, renace, garzachapulinérate, o como sea que se diga… Pero hazlo no muy lejos de aquí...