Esta imagen se me ocurrió a raíz de un incidente que tuve y que paso a relatar:
Hace unos días fui a comprar unos artículos de alimentación a un supermercado y, cuando me dispuse a pagar en la caja con el móvil a través de la app de mi banco, apareció el primer mensaje:
–Deslice el dedo hacia la derecha para confirmar el pago.
Obedezco y, acto seguido, la aplicación me pide que acerque el rostro a la pantalla para verificar que realmente estoy convencido de realizar la compra. Al acercar la cara al teléfono, de fondo veo como la cola de clientes comenzaba a crecer.
Superada la prueba facial, me aparece otro mensaje en la pantalla:
–Confirme el pago con la huella dactilar...
Como no me gusta que me hagan esperar, tampoco quiero hacer esperar a nadie, y ya un poco agobiado por las miradas de quienes aguardaban su turno con sus carros llenos, apoyo el dedo en el lector. Pensé que, al fin y al cabo, sería por seguridad, y cualquier medida para proteger nuestro dinero siempre es bienvenida.
Después de la huella, la aplicación decide que todavía no es suficiente y me pide introducir un código de seguridad que acaba de enviar a mi correo electrónico.
Dado mi estado de nervios, entre abrir el correo, buscar el mensaje, copiar el código y escribirlo, pasaron casi diez minutos. Para entonces, la cola ya daba tres vueltas al estante del embutido y llegaba hasta los congelados.
Llegué a casa con un ataque de ansiedad digno de hospitalización y decidí escribir al servicio de atención al clinete de mi banco para pedir una explicación. La respuesta fue la siguiente:
ESTIMADO CLIENTE:
Tras analizar las búsquedas de Google asociadas a la cuenta vinculada con nuestros servicios, junto con las sospechas biométricas obtenidas durante sus últimos intentos de pago (en los que usted ha tardado demasiado en confirmar la operación o directamente ha dado muestras de arrepentimiento), nuestro sistema de inteligencia artificial ha llegado a una conclusión inequívoca:
Usted es uno de nuestros clientes más tacaños, y le cuesta desprenderse del dinero más que un naúfrago de su tabla. Por este motivo, hemos decidido dificultar deliberadamente la verificación de sus pagos para ayudsrle a reflexionar antes de realizar cualquier gasto, adaptando nuestros protocolos de seguridad a su perfil psicológico y satisfaciendo así sus necesidades como cliente.
Si desea realizar cualquier otra consulta, acerque a la pantalla el dedo meñique del pie izquierdo para continuar.
Gracias por confiar en nosotros. Su banco de confianza.