Sigues siendo
todo.
Toda piel.
Toda herida.
Ola de mar,
tierra firme
y orilla.
Sigues siendo,
en mí,
todo fuego
y ceniza.
Intacta.
Siempre nueva
y la misma.
Amor mío,
y mía.
Nunca me hiciste sufrir.
No.
Sólo morir,
y volver a nacer,
todas las noches
todos los días.