No desprecies al cardillo
porque nazca entre en pedregal;
también conoce el rocío
que visita al trigal.
Nadie pregunta a la aurora
de qué nube vino ayer;
sólo importa que ilumine
la esperanza al renacer.
Yo vi cardos en los montes
dar abrigo al zorzal fiel,
mientras rosas orgullosas
se secaban por la hiel.
Toda vida humilde guarda
una secreta canción;
quien escucha la montaña
oye hablar al corazón.
Emiliodr/Julio 4/26