Con luz divina,
de gracias llena;
tenía de la aurora
la lumbre cristalina
de bella diosa helena.
En su figura
tan bien formada;
con aura soñadora
surgía la locura
voraz y apasionada.
De su belleza
sensual y mística;
de forma arrolladora
gocé de su tibieza
de manera eucarística.
Autor: Aníbal Rodríguez.