A veces siento que tengo demasiado dentro de mí. Cosas que no digo. Cosas que siguen dando vueltas en mi cabeza porque no sé dónde ponerlas sin sentir que estoy molestando a alguien. Ojalá pudiera decir todo. Sin medir mis palabras. Sin preguntarme si voy a sonar demasiado intenso. Sin tener que bajar el volumen de lo que siento solo para no incomodar a nadie. Ojalá tuviera al menos una persona con la que poder hablar con todo mi desastre. Con todas mis dudas. Con todas esas cosas que nunca digo porque siento que nadie las entendería sin juzgarme un poco. Y no necesito a alguien que arregle mi vida. O tener la respuesta perfecta. Solo necesito poder decir: \"esto me está lastimando\", sin sentir que estoy exagerando. Abrir mi cabeza sin disculparme por lo que hay dentro. Y que alguien se quede. No para salvarme. Solo para recordarme que no tengo que esconderme para ser amado. Porque hablar contigo mismo te ayuda a sobrevivir. Pero ser realmente escuchado... te devuelve un poco tu vida.