David Gerardo

Calcinar - La Vorágine

Calcinar
La Vorágine

No, no quiero rutas por mis venas.
Mi laberinto no está cedido,
soy un eclipse de cuervos,
exactos, nocturnos, voraces.

Huesos de silencios espesos,
raíces que perforan tu nombre.
Y cuando no puedo pronunciarme,
cartografío con bífida lengua.

Y vaya que arde de mí la noche.

Hay erotismo cuando soy,
el innombrable,
ese alguien, el preciso,
para caber en tu propio abismo.

No, no quiero trofeos en mi haber.
Mis manos son paganas:
heréticas,
eróticas,
poéticas,

Hay en mi cima un eros,
mi oscuridad es clarividente.
Que consuele un viejo augur
esta rareza de haber nacido.

Si no bebo de tu fuego, me calcinare.

Hay erotismo cuando soy el conde:
el maldito,
soy el que devora y devuelve carne.
Bebo de su cuerpo,
y su sed, al fin,
aplaca mi hambre.

David Gerardo