No te quiero contar
desde tierras
tan lejanas como bogotanas
lo que el corazón
rioplatense
sueña decirte.
Al tenerte,
al olerte,
como un buen café tostado
que entra por la nariz
y baja
por el cuerpo.
Encendiendo la chispa
el amor
y la pasión,
entre nuestros cuerpos
juntos,
molidos y tostados,
Exprimidos
sin filtros,
con sorbos cortos y largos
entre tu y yo
junto a la leña quemada.