Lo que hace posible que nombres esa palabra y que yo pueda responderte.
Lo que, con el tiempo, te convierte en maestro y alumno de tu propia existencia.
Es el agua del río que siempre llega al mar: tú mismo, fluyendo con la existencia.
Lo que no necesitas entender cuando ya lo estás habitando.
A veces llega, pero no cae del cielo.
Otras veces eres tú quien llega a ella, no por milagro, sino por profundidad:
Inspiración.