Por entregarte los claveles
que cierren tu mirada,
y veas
que no hay más luz
que tu corazón palpitar en una oscuridad,
y en la pausa que estremece el silencio
por tu cabello rozar un viento infinito
dibuje las formas
sobre el ocaso de una luna y miel, y poder
entregarse al roce del calor de un alma
en armonía con un cielo abierto sobre tus ojos,
que estremecido por el beso de tus labios
haga del destello
la vida despierta soñada sobre lo eterno.