Víctima
La noche no advirtió.
Solo un paso,
y luego otro
que ya no era mío.
El aire cambió de peso.
Hubo un relato claro en el cuerpo,
una fractura que la piel
no termina de nombrar.
Aún nada ha vuelto a su lugar.
La calle siguió siendo calle,
y el mundo pasó todo como inadvertido.
La noche aprendió a repetirse,
el silencio a encerrarse
en los oscuros pasillos de la memoria.
Y entonces entendí:
no es la mala suerte,
no es el azar.
Es lo que el mundo
ha dejado por dolor
querer mirar.