En el inframundo de tu clítoris,
me pierdo en ambiguos deseos,
que no desean nada,
en el litoral de tu vulva,
me vuelvo poesía incendiaria,
quiero follarte las penas, las condenas,
quiero penetrar los confines del alma,
quiero ser, solo un hombre de carne, hueso y fuego,
quiero perderme en los gemidos perfectos,
de tu cuerpo imaginario,
de tu culo incendiario,
quiero fornicarte tan duro,
hasta que nos ardan las tragedias,
quiero comerte poco a poco la vagina y las tetas,
quiero ser tan solo un ser humano,
que siente, que ama, que duele,
quiero olvidar el aroma de tus bragas,
y volver a esas tardecillas,
cuando nos besábamos el alma...