Janna Desiree

EL BAILE DE LOS DESAHUCIADOS

Aprendí a vivir con el dolor

a respirar con el dolor

a bailar con el dolor.

 

Es una herida en el pie

que sangra a cada paso que doy

pero que no me permite frenar

me recuerda la herida

pero no me estanca

 

Me obliga a caminar más despacio

pero no me hace dejar de hacerlo.

 

Tengo las lágrimas pegadas

a los párpados secos

y las palabras colgadas 

en las amígdalas desgastadas

desgarradas de dar explicaciones, 

de gritar súplicas,

y de lágrimas que ya no se riegan

sino que se regresan hasta la garganta y queman.

 

Pero ya no me detiene el miedo 

que reposa en el estómago lleno de lamento

ni la culpa que reposa como una cruz anclada en la espalda.

 

Seguiré el camino, a pesar de las grietas en el pecho

de las manos raspadas, y la falta de aliento.

 

Ya no importa el cansancio, ni el miedo

ni que el tiempo siga corriendo

Seguiré, dejando el rastro 

y bailando el vals de los desahuciados 

y con la efímera esperanza,

de que un día el dolor, mire para otro lado.