Maxi AristarĂ¡n

Cadenas de Niebla

En este mundo nací encadenado,
por leyes antiguas de piedra talladas,
tus manos pequeñas en las mías cerradas,
en noche brumosa, perdido y marcado.
La flor que perfuma se ha de marchitar,
la primavera que prometí no llega,
nuestros juramentos el viento los niega
y en tinieblas negras se van a extraviar.
Vi en tus ojos claros el fuego y la calma,
el lazo que une al hombre y a la mujer,
mas hoy solo siento vergüenza y desdén
por este corazón que arde y que se arma.
Tu blanca mano extendida hacia mí,
desató en mi pecho la larga tormenta,
el hilo de amor se rompió en mi entraña,
y entre culpa y deseo me pierdo al fin.
¿Es el varón pecado, o es la mujer yugo?
La sangre que corre, ¿por quién ha de ser?
Ah, qué dulce el tormento, qué amarga la miel,
culpable me siento… y sin embargo, pleno.
Aunque todo caiga en la eterna prisión,
aunque el alba huya y la flor se consuma,
en tu mirada oscura yo sigo y me quemo,
perdido en tu niebla, mi eterna canción.