Cuando los gatos maúllan
los perros corriendo ladran.
No entienden los animales,
que a todos les dan patadas.
Y al gato lo domestican
e igual sucede a los perros.
Si el gato se cree tigre,
el perro se cree dueño.
Si el gato muestra sus garras,
se pone el perro enojado;
si el gato sigue a la rata,
el perro persigue al gato.
El gato tiene sus manchas
y el perro sus orejotas;
si el perro le ladra al gato
el gato aruña su cola.
El gato es un buen felino,
canino es también el perro,
si el gato maúlla fuerte
lo muerde si salta el cerco.
Se entiende lo que les pasa
si es parte de su natura,
el verso y su moraleja
nos deja mordaz pregunta:
¿Por qué si la vida es dura,
el perro le ladra al gato,
acaso no han entendido,
que los dos sufren maltratos?