Rosa que nace desde cada pétalo
de aquella rosa donde no hubo nada;
espinas que se clavan en la esquina,
raíces que se expanden hacia arriba.
Así transcurre el paso de los hombres
que van poblando la promesa en tierra:
sembrando el grano de maíz en mano,
se deslizan del tiempo a los abismos.
Sin percibir las glorias del afuera,
prefieren el abrigo del misterio.