No es un lujo mi caballo,
es hermano del andar;
conoce todos mis sueños
sin que los deba nombrar.
Si la noche me sorprende,
él no pierde dirección;
lleva el rumbo de mi sangre
grabado en el corazón.
Muchas lunas compartimos,
mucho barro y mucho sol;
él comprende mis silencios
como entiende el girasol.
Emiliodr/Julio 3/26