No siempre la soledad es extrañar, ni llenar un vacío.
Lágrima que cae en silencio no se pierde. Llegará a ti, como un rocío, que acariciará tu carita hermosa. Sabrás que estoy ahí en nuestra promesa junto a ti.
Lo que el rincón guarda, la amplitud acortada. Veredas amplias convertidas en límite llenan este corazón que hoy te extraña.
Aunque el corazón se apriete y las manos no sientan, aunque la mirada se pierda y mis pies deseen correr a buscarte, sé que tú estás ahí, conmigo… mi amor, mi niña.