Me faltó tu calor que calentara
esta frialdad de mi alma pasajera,
malherida quedó mi alma viajera
que nunca la miseria conformara.
Me faltó tu posada que acogiera
corazón que viniera de derribo,
ya me faltó tu gesto compasivo,
que únicamente soledad me dieras.
Restriegas por el lodo tu miseria
traicionas la amistad que nos unía,
dudo ya si una vez fue verdadera.
No guardo tu actitud, tu celtiberia,
sanó mi corazón que no latía,
con saliva leal y verdadera.