Elizabeth Maldonado Manzanero

Reducción humana

Reducción humana

La noche llegó
con vestido de légamo,
alumbrando la soledad
que pulsaba en mi frente.

No hubo forma de prever
el temblor,
el miedo
ya estaba dentro.

Una sombra
ocupó el espacio del mundo
y la calle se volvió ausencia.

Después, algo se quebró
y lo que fui
quedó disperso.

Me quedé desarmado,
con la ropa hecha fragmento,
con la voz convertida en resto.

Busqué una salida en medio del silencio.
Nadie me halló en mi reducción humana.

¿Quién se fija en el polvo del camino?
¿Quién presta atención al dolor de un insecto?

Y, sin embargo, seguí.
Seguí cada día
pareciéndome más
y más al vacío.

No todos supieron.
El mundo siguió funcionando
sin mi emoción por estar vivo.