LINA MARIA GARCIA

Poema Donde Brilla la Luz Celestial

Donde Brilla la Luz Celestial

Lloró Ezequías postrado ante Dios,
vertiendo su angustia en fiel oración;
el cielo escuchó su humilde petición,
atento al clamor de su corazón.

Miró el Señor la profunda aflicción,
sus lágrimas vio brotar con mucho fervor;
añadió a sus días nueva bendición,
mostrando una vez más Su inmenso amor.

Mas luego su pecho, tan frágil también,
cedió lentamente al brillo fugaz;
mostró sus tesoros, su gloria y su bien,
olvidando la Fuente de eterna paz.

Aprendo que la victoria terrenal
jamás debe el alma ser altanera;
todo don bueno procede del Celestial,
desciende de Dios, del Padre que impera.

No solo en la noche de la tribulación,
ni solo en la carga de la necesidad;
también en los tiempos de prosperidad,
debemos andar con humilde lealtad.

La fe del ayer no sostiene el hoy,
cada aurora invita de nuevo a buscar;
Su santa presencia, Su gran gracia y Su voz,
para en Sus caminos siempre caminar.

Y si alguna honra llegara a mi ser,
que suba a los cielos como adoración;
que mi Cristo reciba la gloria y poder,
y reine por siempre en mi corazón.

Y cuando mis fuerzas se vayan al fin,
y el valle se cubra de sombra mortal;
Su mano amorosa me guíe hasta Él,
donde siempre brilla la luz celestial.