Los ambares de la vida
Son como ceniza en la nieve
Vosotros esperáis
Vosotros camináis
Dejáis su huella y su herida.
Moribundos son los ríos
Que secos de manantial están
Ellos esperan
Ellos caminan
En el cielo de Dante.
Flores secas, arruinadas,
Convertidas en sal y arena
Ellas esperan
Ellas caminan
Por las lágrimas que vendrán.
El trono olvidado de la luz
Cual caído abandonó en arrogancia
Él esperó
Él caminó
Y la sagacidad lo hizo ignorante.
Tus labios color de miel
En una noche de decir adiós
Tú esperaste
Tú cambiaste
Pero yo nunca miré hacia atrás.
Junto con las estrellas del alba
Nadábamos en el frío firmamento
Nosotros esperábamos
Nosotros caminábamos
A ver si el sol se digna a tomar vacaciones.
Y me congelé en el pensar
La vaga existencia de ser
Yo esperé
Yo caminé
De cara hacia el sol
Buscando su cara
Las ruinas de la ciudad prohibida.