Classman

COMO UN FULGOR


Te digo bienvenida como quien abre un templo

con el temor sagrado de la primera luz;

mientras que en tu mirada todo el amor contemplo

dejando en el pasado la sombra de mi luz.

 

No sé de dónde vienes ni pregunto el destino;

me basta con la gracia que proyecta tu andar.

Se que el sol y la luna cruzaron su camino

para que la mangata te trajera a mi mar.

 

Te digo bienvenida, mujer,  y en el momento

en que tu mano rozó mi pecho comprendí,

como un fulgor dorado que se entrega en el viento,

yo no sabía, vida, que te esperaba a ti.

 

Llegaste sin aviso, como un presentimiento,

a rescatar la voz que se me ahogó en la boca,

y fue tu paso leve como el suspiro al viento

que borra la marea sobre la fría roca.

 

Mi alma era una barca encallada en la arena,

un faro ya apagado que no esperaba el día,

pero tu luz de luna me ha soltado la pena

y ha encendido las aguas donde el dolor dormía.

 

                                                                                             Classman