Te voy a pedir tus sueños,
aunque a veces se escapen como pájaros al viento
y sienta que se me van sin poder alcanzarlos…
quiero guardarlos, soñarlos contigo,
aunque me duela pensar que no siempre todo es eterno.
Te voy a pedir tu vida entera,
cada instante, cada respiro, cada latido,
con esa alegría inmensa de tenerte
y esa melancolía callada que me susurra
que el tiempo pasa rápido y me da miedo perderte.
Te voy a pedir tu alma,
esa parte profunda, frágil y verdadera,
para unirla con la mía…
a veces siento que nos fundimos en luz,
otras veces me invade una tristeza dulce
por lo mucho que te amo y lo mucho que me haces falta si no estás.
Te voy a pedir también
esos sentimientos que parecen no existir:
los que no tienen nombre, ni forma, ni explicación,
esos que mezclan sonrisas con ganas de llorar,
alegría infinita con un nudo en la garganta,
esperanza y miedo, todo al mismo tiempo.
Y entre tanta emoción, tanta confusión hermosa,
entre lo que siento y lo que me atrevo a decir,
solo hay una verdad que no cambia:
Tú eres mi vida, mi luz y mi sombra,
mi alegría más grande y mi dulce melancolía.