Mi amado Santiago:
Hoy celebras tus dos añitos de vida, y aunque la distancia nos separa porque yo estoy en Estados Unidos y tú en Ecuador, quiero que sepas que no existe un solo día en el que no piense en ti y sonría al recordar que formas parte de mi vida.
Eres mucho más que mi sobrino. Eres un pedacito de mi corazón, de mi sangre, de mi historia y de mi familia. Desde que llegaste a este mundo llenaste nuestros días de ilusión, de esperanza y de un amor que no sabía que podía ser tan grande.
Tal vez hoy aún no entiendas estas palabras, pero algún día crecerás y las leerás. Entonces sabrás que hubo una tía que, aun estando lejos, te ama con toda el alma y siempre pidió a Dios que te protegiera, que te regalara salud, sabiduría, un corazón noble y una vida llena de bendiciones.
Me emociona pensar que eres parte del futuro de nuestra familia. Tu papá y yo somos hermanos, y nuestra familia siempre ha sido pequeña. Por eso, verte crecer es sentir que nuestra historia continúa, que nuestras raíces siguen floreciendo y que el amor que recibimos de quienes vinieron antes de nosotros vive ahora en ti.
Deseo que nunca pierdas esa inocencia que ilumina tus ojos, que siempre tengas motivos para sonreír, que seas un hombre bueno, humilde, valiente y lleno de sueños. Que jamás te falte el amor de quienes te rodean y que Dios camine contigo en cada paso que des.
Aunque hoy no pueda abrazarte, quiero que imagines que cada beso que no puedo darte viaja con el viento hasta llegar a ti. La distancia nunca podrá hacer más pequeño el inmenso amor que siento por ti.
Feliz segundo cumpleaños, mi príncipe hermoso. Gracias por existir y por regalarme la dicha de ser tu tía. Siempre estaré orgullosa de ti, siempre creeré en ti y siempre tendrás un lugar inmenso en mi corazón.
Te ama con toda el alma,
Tu tía.