EL DESEO QUE HABITA EN TU PIEL
En el silencio de la noche, tu abrazo se vuelve mi refugio, y el roce de tu piel despierta todos los latidos que llevaba dormidos.
Mis manos encuentran en vos el lugar donde el deseo y la ternura se abrazan, mientras el tiempo se detiene entre un beso, un suspiro y el calor de nuestros cuerpos.
Tu respiración sobre mi cuello es un idioma que no necesita palabras; me habla de entrega, de confianza, de un amor que se enciende en cada instante compartido.
Y si el amanecer nos sorprende así, quiero que encuentre nuestros corazones latiendo al mismo ritmo, porque no hay lugar donde prefiera estar que perdido en la calma y el fuego de tu abrazo.